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UN COMPROMISO CON LA VIDA

 



Hija mía, te escribo estas líneas para que las conserves, no en tu mente sino en tu corazón. Tú fuiste concebida por el amor, como seguramente lo serán tus hijos, y fue nuestra intención, la de tu madre y la mía, darte el mayor cariño y ternura de que fuimos capaces. El anhelo más legítimo de un padre para un hijo es dejarlo preparado para hacer frente a la vida, y que ésta sea fecunda en valores trascendentales como el amor, la justicia, la lealtad, el respeto y la gratitud.

La vida nos enseña que aun cuando pusimos todo nuestro empeño en conquistar la cima de una montaña y ésta se nos niega, tenemos que volver a luchar incansablemente hasta lograrla.

Puedes ser vencida, pero nunca claudiques. Lucha hasta convertir las derrotas en victorias. Nunca te des por vencida y mantente siempre digna y fiel a tus principios, ama todo aquello que sea noble y bello, y frente a la injusticia oféndete y lucha sin descanso hasta lograr tus sueños. Las dudas matan el amor, confía sólo en lo que tú misma puedas ver y oír; no te dejes llevar por los rumores. Enfrenta tú misma la realidad y ruégale a Dios para que no te equivoques.

Construye un hogar donde reine Dios, te dará paz y consuelo en tus horas difíciles. A tu marido apóyalo sin límite alguno; en tus hijos vacía todo el corazón y nunca permitas que tu debilidad los haga irresponsables en el uso de su propia libertad.

Dale a tus hijos lo que tú misma recibiste: un hogar con dignidad, respeto y una estrella para que tengan un por qué vivir.
Cuando los años transcurran y ya no esté nunca más junto a ti, recuérdame como un hombre soñador que siempre te amó, y de donde me encuentre tendrás por siempre mi bendición.

Ayúdame, te suplico, a que muchas estrellas que están muriendo en la playa vuelvan al mar, y tu vida y la de los tuyos sean digna parte de la creación de Dios.

 

Miguel Ángel Cornejo
Fuente: Enciclopedia de la Excelencia
Estrategias para Triunfar
Tomo III, pág. 1121