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La cita

 



Todos tienen conmigo una cita inevitable; tienen que acudir aun cuando no quieran. ¿Cuándo será? No lo sé, el lugar lo ignoro. ¿Cómo será? No está escrito. Algunos me apresuran, su conducta reclama mi presencia, en otras ocasiones al menos se les informa anticipadamente, en todos los casos soy una sorpresa, soy la cita con la vida cuando se llega al final: soy la muerte. Le doy intensidad a la existencia, nadie me puede evitar, doy sentido a la existencia humana.

Iré por ti, siempre me presentan como lo más dramático cuando en realidad libero finalmente a los seres humanos. Nadie conoce el lugar adonde los conduzco. Para unos es el cielo o el infierno, la iluminación, la reencarnación, el nirvana, pero aún nadie conoce el destino final. Me imaginan que otorgo recompensas y también castigos.
A muchos los he liberado del sufrimiento, del rencor, del odio; algunos me contemplan con serenidad y sin resistirse me acompañan. Soy instrumento de paz, a todos sin excepción, bueno y malo, hago descansar.

Contigo, sí, contigo tengo la cita. No quiero alarmarte, pero al menos me gustaría que consideres que no me podrás evitar, el final es cierto, piensa:
¿Con qué intensidad estás viviendo? ¿Cuánta felicidad has acumulado? ¿Estás dando lo mejor de ti? ¿Tu vida es útil? ¿En qué ha mejorado la creación con tu presencia?
Imagina que hoy tienes la cita, ¿qué epitafio llevaría tu tumba?, ¿cómo te recordarán los seres que amas?, ¿estás orgulloso de lo que lograste?, ¿qué te faltó por realizar?
El que ofrece rosas, para siempre se lleva el aroma en sus manos. ¿Ofreciste lo mejor de ti?, ¿tu corazón se va lleno o vacío?, ¿fuiste un ser de luz o de oscuridad?, ¿diste aliento o desesperanza?, ¿diste fuerza a los demás o los dejaste débiles?
Te aseguro que no sé el momento de mi llegada. Al despertar cada día piensa que tal vez sea la última oportunidad de llevar a cabo lo que tienes que realizar. No dejes pendientes: el cálido abrazo, la sonrisa al amigo; entrega esa flor a ese ser que amas, perdona en vida a quien te lastimó, acércate a reparar el daño que causaste. No pierdas hoy la oportunidad de dar gracias a quien te dio la vida, al amigo que te acompañó, a tu pareja con la cual dividiste las tristezas y multiplicaste tus alegrías. Abraza intensamente a los que amas, no pierdas la maravillosa oportunidad de que hoy puedas existir. Dios espera con ansias a todos aquellos que enriquecieron con su presencia su creación.
Soy tu aliada, gracias a mí, decídete hoy a vivir.

 

Miguel Ángel Cornejo