Slashdot's Menu

Esperar un amanecer

 



Finalmente a quien amar, a estas alturas de su vida, más de medio siglo de existencia no había logrado encontrar su lugar, a los seres que amo siempre los protegió, ella siempre fue superior.

Una tarde el amor la sorprendió, su sorpresa no era a quien dirigir ni proteger, un ser que se había encontrado a sí mismo la enamoro.
Le declaro su amor pintando su amor en un atardecer, le robo un beso y un trozo de su corazón, sin importar quien era le entrego su sentir, confundida lo quiso ubicar en sus sueños no supo en que momento entrego su ser, se extravío en la magia sin predicción. Hoy más que nunca necesitamos seres que sean testimonio viviente de valores, sin importar las metas que cada uno desea lograr; es finalmente decidir a dónde queremos llegar. Y es indiscutible: han quedado para siempre en la memoria universal las marcas de los líderes que nos han heredado un mundo mejor y, desafortunadamente, también de aquellos que nos han hecho retroceder sumergiéndonos en vacíos marcados por el dolor y el asesinato.
Se pregunto que camino seguir, tuvo más razón que corazón, la añoranza tomo posesión de su alma, aún se pregunta que hubiera sido mejor; escuchar su corazón o el ruido que la ha acompañado a lo largo de su existir.

Y así vivió hasta el final, su corazón no tuvo el valor, siguió esperando un amanecer.

 


Miguel Ángel Cornejo.