Existen algunas causas falsas, por ejemplo; quien se alcoholiza para estar eufórico o quien se droga para entrar a un estado nirvánico; la causa es el alcohol o la droga para experimentar esa sensación. Pero quien sin tener necesidad de tales estimulantes es capaz de sacar de su interior los motivos suficientes para ser feliz ha identificado la auténtica fuerza del ser humano, su poder interior, el motivo que lo impulsa, la razón y la emoción que lo llevan a la acción. Así el ser humano necesita ser motivado para adoptar las causas dignas por propia convicción y no por obligación.
La obligación es impuesta por una circunstancia externa: el Estado, la Iglesia, por nuestra familia, la sociedad, etcétera, en cambio la responsabilidad es una respuesta interna de querer asumir las consecuencias de nuestras decisiones. El ser humano actual desea ser responsable y encontrar los motivos necesarios que lo impulsen a la plena realización.
Desafortunadamente la palabra “motivación” ha sido usada de forma indiscriminada y se asocia con una superficial forma de estimular la vida para lograr éxito y riqueza, y se nos ha olvidado que toda acción es el resultado de un motivo interno que nos mueve y nos lleva a concretizar nuestras ilusiones. Si no encontramos dichos motivos no es posible acción alguna, el reto consiste en identificar cómo podemos despertar en cada habitante de nuestra nación el deseo de ser honesto, servicial, leal, auténtico, en fin, el impulsor que nos lleve a construir el futuro que deseamos tener.
Los motivos internos nos llevan a hacer nuestras las causas, así el impulso de los libertarios amalgamó a los idealistas de la independencia; el deseo interno de Pasteur de vencer la rabia, lo hizo entregarse de lleno al descubrimiento del antirrábico; el impulso irresistible de capturar la luz, llevó a Thomas Alva Edison al descubrimiento de la bombilla incandescente. Así tenemos que despertar en cada uno de los habitantes de este país la fuerza para movernos a la construcción de una nación de Excelencia. Los motivos nos llevan a las causas y son el propósito y la esencia de este trabajo, para dar respuesta a los retos y desafíos de nuestro tiempo.
Cuarenta años de investigación en 75 países en los cinco continentes nos han llevado a plantear la tesis que en esta breve obra tratamos de explicar y en la cual ha participado un grupo de más de 60 investigadores de cultura interdisciplinaria, cuya única intención ha sido identificar el camino que nos permita alcanzar en el menor tiempo posible el proyecto de una nación de Excelencia. Y estamos conscientes que esta brevedad nos llevará, cuando menos, los próximos diez años de arduo trabajo y dedicación. Estamos convencidos y además sabemos que requerirá de capital financiero, pero también necesitamos aportar el capital emocional suficiente, pues el futuro de nuestros hijos justifica ese esfuerzo.
Debemos superar la superficialidad y en un decidido esfuerzo llegar a la profundidad de nuestra actual problemática. México no requiere una reconversión industrial, exige con urgencia una reconversión mental; el enemigo no está en la competencia sino en nuestra propia incompetencia para cambiar las actitudes que nos impiden evolucionar a la velocidad que los actuales tiempos requieren.
La crisis económica, social, de participación política, de corrupción, etcétera, tiene un origen común: los valores. Todos sus efectos se deben a la ausencia de éstos.
Estamos conscientes que con la participación de todos los sectores del país: público, privado, religioso, social, obrero, educativo, estaremos en condiciones de realizar el gran cambio de nuestra nación hacia el tercer milenio.
Quiero agradecer en forma especial a los investigadores que me han acompañado a este sinfín de viajes en los cinco continentes, bajo la dirección de la maestra Hermelinda Kasuga, Rogelio Sampedro y Juan Jesús Gómez, y la asesoría de Vicente Yamazaki, maestro en filosofía oriental, quien nos aportó con especial interés su visión nuclear del camino a la Excelencia sobre bases filosóficas de la corriente Sanmeigaku. Gracias a ellos hemos podido construir y recopilar todas estas experiencias para consolidar un trabajo que consideramos puede llegar a ser el gran proyecto de esta nación.
Miguel Ángel Cornejo
Fuente: Enciclopedia de la Excelencia
México ¡Únete a la Excelencia!
Tomo III, pág. 1057