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HONESTIDAD LA GRAN DIFERENCIA

 


La fuerza mágica

La fuerza mágica que produce riqueza es la ética. Hoy es el único camino para sobrevivir en los mercados de alta competencia y representa la megatendencia en el siglo XXI; si no se es ético no hay posibilidades de triunfar.

Claro, si partimos de una mente torcida que piensa que triunfar es acumular riqueza sin importar los medios para lograrlo, nos enfrentamos a un depravado que ha hecho su vida alrededor del axioma de “transa y avanza” 1 y bien puede estar en este momento huyendo o esperando una sentencia por los crímenes que ha cometido, o en otro de los casos “gozando” de algo que jamás podrá disfrutar a plenitud. El tener dinero no da la virtud para disfrutarlo, pues carece de raíces y día a día se va asfixiando en un vacío total, por esa sed infinita que no puede ser colmada más que con el cumplimiento de una misión existencial.
1 Frase usada por los mexicanos dedicados a los negocios, que afirma que engañando y robando es fácil progresar.

La ética es el paradigma hacia el progreso. Los productos con una base ética en calidad, precio, entrega, servicio, son los que se han colocado en la punta de la prosperidad y son nuestro futuro, el cual exige un cambio radical en nuestra forma de pensar. A causa del pensamiento heredado del conquistador quien sólo a través del despojo y el robo le era posible progresar, ésta es la excusa por la cual algunos pseudopolíticos creen que el haber llegado a un puesto importante les da el derecho de robarnos. Es el mismo complejo del que sufrían en tiempos pasados los aristócratas que vivían del esfuerzo de los demás, y todo por un aberrante derecho de sangre que les confería el poder de explotar y matar, títulos de nobleza que no significaban nada más que depravación en el uso de un poder que no tenía nada de divino y mucho de criminal.

Algunas personas piensan equivocadamente que para ser honesto hay que sacrificar muchas cosas. Sería tanto como cuestionar ¿qué será más importante, comprarme un traje o alimentar a mi hijo?, y si acaso ese sujeto dejara a su hijo morir, establece con esta decisión su escala real de valores. No es sacrificio alguno el renunciar a valores que no poseemos. Por supuesto, los libertarios que dieron su vida por la independencia de sus países, para ellos su sacrificio real y cotidiano era vivir en la esclavitud.

Así, el ser humano honesto no sacrifica nada; entiende que la esencia de la integridad es ser él mismo y nadie más, y le produce una inmensa felicidad cada vez que tiene la oportunidad de confirmar su propia identidad.

Miguel Ángel Cornejo
Fuente: Enciclopedia de la Excelencia
Valores de Excelencia para triunfar
Tomo III pág. 1343