Cuando el ser humano sueña deja volar su imaginación. Y así, un día soñó con un mundo mejor, un mundo sin fronteras en el que sin perder su identidad y sus raíces todos los seres humanos se unían en una gran fraternidad en la que, sin importar raza, credo, color o nacionalidad, al fin se vinculaban para rescatar al miserable y al abandonado.
Y asociando talento y riqueza, encontraban la fórmula para garantizar la sonrisa de todos los niños del mundo, concediéndoles el derecho universal de ser inteligentes y difundiendo los derechos humanos universales.
Y se entregaban a la tarea de educar a la juventud en el uso de una libertad responsable, que dignificara al cuerpo y lo salvaguardara de la degradación y del aborto.
Y soñaban que la paz empezaba a florecer como el valor fundamental en el corazón de los hombres, y las guerras y genocidios quedaban si acaso como testimonio aberrante de una historia ya narrada.
Y así, el sueño fue tomando cuerpo. Cuando desperté, me encontré con un grupo de idealistas que habían imaginado lo mismo y mayor fue mi sorpresa al saber que todos ellos forman parte de una nueva generación, que en sus venas corre sangre mestiza, india y española, y se identifican como la nueva generación de jóvenes exportadores de valores, portadores de la misión de llevar amor a todo el mundo.
Miguel Ángel Cornejo
Fuente: Enciclopedia de la Excelencia
Estrategias para triunfar
Tomo III, pág. 1275