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CÁPSULAS DE EXCELENCIA

 

VALORES SOCIALES


 

Es mejor combatir la causa, no el efecto

 

La disciplina es un valor extraordinario que permite crear un clima de respeto al prójimo, de seguridad y confiabilidad social invaluable. Singapur se ha caracterizado por tener una tremenda rigidez ética. Desde la forma aduanal de ingreso al país, en donde con letras rojas y muy claramente dice: "Pena de muerte a quien trafique drogas", hasta la enorme variedad de multas que se imponen a faltas como fumar en áreas públicas, masticar chicle, no cruzar las calles por las esquinas, tirar basura indebidamente, el no respetar un semáforo, etcétera, son una muestra clara de la intolerancia que existe hacia quien perjudica el orden público. Los policías no se ven por ninguna parte, puesto que están vestidos de civiles, pero la ciudadanía sabe que hay vigilancia y que una multa es una multa.

Tienen un código fundamentalista en donde se castiga los daños en propiedad ajena con penas corporales, azotes con varas de bambú mojado y se aplica la pena de muerte a quienes cometen delitos mayores. Las reglas son muy claras y la ley muy rígida. Y esto se nota en la conducta de la ciudadanía, hay disciplina, respeto y sobre todo seguridad. Tienen libre comercio en todo y sólo se imponen aranceles muy altos al tabaco, las bebidas embriagantes, los automóviles y la gasolina, los dos primeros por razones obvias, y a los automóviles porque tienen un sistema de transporte colectivo suficiente y eficiente; la isla es pequeña y no desean entorpecer el tráfico con la saturación de carros ya que esto sólo produciría congestionamientos y contaminación.

Hoy por hoy, Singapur es una ciudad de Excelencia en donde se rompen los paradigmas tradicionales tales como que la gente del trópico es floja e indisciplinada o de que la raza blanca es la única capaz de lograr la modernidad, pues ahí las cosas funcionan, aun cuando el mosaico racial está conformado por chinos, malayos e indios, cada cual con su idioma materno y su religión, pero todos hablando inglés. Pensamos a veces que la rigidez de las leyes incita a la violación y desobediencia; y en realidad todos la obedecen, son respetuosos y están orgullosos de sus logros, pero esto es gracias a sus líderes que mantienen la ética como principio y fundamento.

Mucho se habla de los derechos humanos, el mismo Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez dijo que: "El respeto al derecho ajeno es la paz". ¿Los derechos de quién? ¿Del que tira basura, del que fuma, del que roba o interrumpe el tráfico? La cuestionante radica en el punto en donde los derechos humanos de un individuo se respetan, sin defender el de los otros, sin considerar que la suma de estos efectos dañan o afectan gravemente a la colectividad. Por ejemplo, se permite el hecho de que la gente se drogue o se emborrache, que porte armas para autodefenderse, aquí entendemos por qué es más importante no permitir causas que combatir efectos, porque nunca acabaríamos de hacerla. Más cárceles no hacen mejores ciudadanos, más armas no crean seguridad, más combate al narcotráfico no reduce su actividad, más medidas como el "hoy no circula" no combaten la contaminación, más policías no reducen la delincuencia, más topes no educan al conductor. Hay que irse a las causas, a las causas reales, nos tardaremos un poco más, pero seguro que corregiremos.

Bien se dice que: no es más limpia una calle que se barre más, sino la que se ensucia menos.

 

¡Ojalá que nuestras autoridades tomen este ejemplo!

 

Miguel Ángel Cornejo

 

Fuente: Enciclopedia de la Excelencia

Oportunidad ante la crisis

Tomo VIII, pág. 2919


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