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SECRETOS PARA TRIUNFAR
Cada quien en su lugar
Cualquier persona
se encuentra a disgusto cuando tiene que realizar tareas que
no le agradan; de hecho en las organizaciones, ésta es la
principal fuente de conflictos, cuando se tiene a la persona
equivocada en el puesto equivocado. Uno de los mayores retos
a los que se enfrenta el líder es ayudar a sus colaboradores
a identificar su auténtica vocación.
Al igual que las
personas, las áreas y los departamentos de cada organización
tienen una razón para existir, una vocación corporativa
funcional. Así, la del departamento de contabilidad es
registrar, controlar e informar; para el área de ventas, por
supuesto, es vender; y así
podríamos continuar
identificando la misión de cada sección que forma una
empresa. Y es precisamente cuando obligamos a una persona a
desempeñar una función con la que no se siente identificado,
cuando se convierte en una fuente inagotable de conflictos,
siempre quejándose; en lugar de aprovechar las oportunidades
las convierte en obstáculos, todo cambio le genera molestia
y como un virus empieza a contaminar a todos los que le
rodean.
Conquistar la
cima, para el alpinista, es en ese momento su máxima
aspiración, pero si le acompaña alguien que no
desea lo mismo que él,
aquél se quejará durante todo el trayecto y si le es posible
abandonará cuanto antes la misión. Cuando una pareja se
siente totalmente identificada con el mismo objetivo, su
labor diaria y los obstáculos se convierten en excelentes
oportunidades que fortalecen su unión, pero en caso
contrario, en lugar de compartir un sueño, se padecerán uno
al otro, convirtiéndose en una pesada carga y en cualquier
momento se puede dar la ruptura.
La felicidad es
una consecuencia natural del bien ser y el desafío consiste
en descubrir quién desea ser cada uno de sus seguidores. A
nivel de padres de familia, esta tarea resulta ser la más
importante: descubrir la potencialidad de cada uno de sus
hijos y, retornando las ideas de Sócrates, convertirse en un
partero que ayude a la mujer a tener a su hijo, mas no lo va
a gestar por ella, sino solamente la auxiliará para que ella
misma dé a luz. No debemos entonces empeñarnos
en imponerles una vocación determinada a los demás, es
inútil, la vocación es un llamado que cada ser humano posee
en su interior. El
líder sólo ayuda a las personas a gestarse a sí mismas.
Tanto en el área
personal o corporativa, es indispensable reflexionar
profundamente en el significado de la misión. Si no lo
hacemos, tanto los seres humanos como las empresas corremos
el riesgo de extraviarnos, de transitar por
caminos equivocados o simplemente no encontrar razón alguna
que justifique nuestro existir. Así, si un líder quiere
rodearse de campeones, tiene que ubicar a cada uno de sus
colaboradores en las tareas que más se identifiquen con su
vocación y esa labor la debe realizar en forma permanente:
constantemente se tiene personal de nuevo ingreso, se crean
nuevos departamentos en la empresa o
se fundan nuevas organizaciones. En todos los casos es
indispensable no perder la brújula, visualizar en forma
precisa la misión a cumplir e integrar a cada colaborador de
acuerdo con su vocación.
Miguel Ángel Cornejo
Fuente: Enciclopedia de la Excelencia
El poder transformador
Tomo
VII, pág.
2681
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