Causas y motivos
Existen algunas causas
falsas, por ejemplo: quien se alcoholiza para estar eufórico o quien se
droga para entrar a un estado nirvánico, por supuesto la causa es el
alcohol o la droga para experimentar esa sensación. Pero quien sin tener
necesidad de tales estimulantes, es capaz de sacar de su interior los
motivos suficientes para ser feliz ha identificado la auténtica fuerza
del ser humano, su poder interior, el motivo que lo impulsa, la razón y
la emoción que lo lleva a la acción, así el ser humano necesita ser
motivado para adoptar las causas dignas por propia convicción y no por
obligación.
La obligación es
impuesta por una circunstancia externa; el estado, la iglesia, por
nuestra familia, la sociedad, etcétera, en cambio la responsabilidad, es
una respuesta interna de querer asumir las consecuencias de nuestras
decisiones, el ser humano actual desea ser responsable y encontrar los
motivos necesarios que nos impulsen a nuestra plena realización.
Desafortunadamente la
palabra motivación ha sido usada indiscriminadamente y se asocia con una
superficial forma de estimular la vida para lograr éxito y riqueza, y se
nos ha olvidado que toda acción es el resultado de un motivo interno que
nos mueve y nos lleva a concretizar nuestras ilusiones, si no
encontramos dichos motivos no es posible acción alguna, el reto consiste
en identificar cómo podemos despertar en cada habitante de nuestra
nación el deseo de ser honesto, servicial, leal, auténtico, en fin, el
impulsor que nos lleve a construir el futuro que deseamos tener.
Los motivos internos nos
llevan a hacer nuestras las causas, así el impulso de los libertarios
amalgamó a los idealistas de la independencia; el deseo interno de
Pasteur de vencer la rabia lo hizo entregarse totalmente al
descubrimiento del antirrábico; el impulso irresistible de capturar la
luz llevó a Thomas Alva Edison al descubrimiento de la bombilla
incandescente. Así tenemos que despertar en cada uno de los habitantes
de este país la fuerza para movernos a la construcción de una nación de
Excelencia.
Los motivos nos llevan a
las causas y son el propósito y la esencia de nuestra misión, para dar
respuesta a los retos y desafíos de nuestro tiempo.
Debemos superar la
superficialidad y en un decidido esfuerzo llegar a la profundidad de
nuestra actual problemática, nuestro país actualmente no requiere una
reconversión industrial, exige urgentemente una reconversión mental, el
enemigo no está en la competencia, sino en nuestra propia incompetencia,
para cambiar nuestras actitudes que no nos permiten evolucionar a la
velocidad que los actuales tiempos requieren.
La crisis económica,
social, de participación política, de corrupción, etcétera, tienen un
origen común: los valores. Todos sus efectos se deben a la ausencia de
éstos.
Estamos conscientes que
con la participación de todos los sectores de este país: público,
privado, religioso, social, obrero, educativo, estaremos en condiciones
de realizar el gran cambio de nuestra nación.
Miguel Ángel Cornejo
Fuente: Enciclopedia de la Excelencia
México ¡únete a la
Excelencia!
Tomo III, pág. 1057