Participando para construir
Un día me levanté como
tantos otros, a las siete de la mañana con el firme propósito de
emprender una tranquila jornada de trabajo; mientras me bañaba encendí
la radio para enterarme de las últimas noticias de ayer.
La voz que surgía del
aparato inundó mis pensamientos, decía: “En el resumen de la mañana de
esto le hemos informado: se descubrió cuantioso fraude en una importante
empresa paraestatal, el cual podría llegar a 50 mil millones de pesos”,
y la voz prosiguió: “Aumentan dramáticamente los índices de
contaminación en el valle de México..., capturan a una banda de
asaltantes integrada por policías..., informa la Secretaría de
Agricultura que tendremos que importar maíz, pues las cosechas de este
año no satisfarán el consumo interno..., asesinan en la frontera a dos
mexicanos que se presume intentaban llegar al vecino país..., descubren
cuantioso embarque de marihuana en el norte de la república..., señalan
líderes obreros que el poder adquisitivo de los trabajadores ha llegado
a niveles inadmisibles..., se extiende en el sureste peligrosa epidemia
por falta de recursos médicos...” y así prosiguió la voz transmitiendo
más y más noticias que fueron sembrando en mi interior la indignación.
Desesperado en vez de
cantar bajo la regadera como lo hacía habitualmente, levanté la cara y
grité enfurecido: “¿Por qué Dios?, ¿por qué estamos tan mal en nuestro
país?, no es posible que esto continúe así, alguien tiene que hacer
algo...”. No obtuve respuesta, cerré la llave del agua y quedé en
silencio.
Mas tarde bajé a
desayunar y me extrañó encontrar todavía a mis hijos en el comedor, por
lo que pregunté a mi esposa: “¿Por qué no se han ido los niños a la
escuela?, ya es muy tarde”. Mi esposa me respondió: “Hoy no tienen
clases debido a que los maestros están en huelga”. La ira subió a mi
rostro e iba a maldecir al gobierno, cuando en ese momento mi hija más
pequeña se acercó y puso el periódico del día en la mesa frente a mí, en
el encabezado de la primera plana se podía leer el siguiente mensaje:
“¿Y tú, estás listo para votar?”. Súbitamente recordé la convocatoria
que recibí un mes antes para empadronarme y participar en la elección de
un nuevo gobierno, y que yo, displicentemente había roto y tirado en el
cesto de la basura.
¡Qué tonto he sido!,
hasta hoy no he comprendido que yo formo parte de una generación que
tiene la oportunidad y la responsabilidad de colaborar en la
construcción del México del mañana, una nación llamada a ser
protagonista principal en la historia del siglo XXI, impulsada por la
Excelencia, una nueva generación. Entonces decidí participar, pues la
libertad es un derecho que si no se ejerce, se pierde.
Miguel Ángel Cornejo
Fuente: Enciclopedia de la Excelencia
Una metáfora más
Tomo IV, pág. 1536